La historia de Turrones Palmira

Nuestra historia comenzó en 1870, cuando nuestros antepasados, Santiago Picó y María Jerez, ambos pertenecientes a familias de maestros turroneros de Jijona, decidieron emprender un nuevo camino. Dejaron su tierra para instalarse en Madrid, donde comenzaron a vender los turrones que elaboraron siguiendo las recetas tradicionales heredadas de sus familias desde un pequeño puesto en la Plaza Mayor.
Con el paso de los años, el oficio pasó a sus cuatro hijas: María, Concha, Mercedes y Palmira, quienes crecieron entre calderos, almendras y miel. Allí aprendieron que un gran turrón no se consigue únicamente con las mejores materias primas, sino también con la paciencia, el cuidado de cada elaboración y el respeto por una tradición que no admite atajos.
En 1973, El esfuerzo y la dedicación de la familia dieron sus frutos y Santiago Picó inauguró nuestra primera fábrica en Madrid. Años después, la Guerra Civil obligó a interrumpir la actividad y cerrar las instalaciones. Sin embargo, hubo algo que nunca pudo perderse: el saber hacer, la experiencia y la pasión por un oficio transmitido de generación en generación. Ese legado permaneció intacto dentro de la familia.
En 1939 nació Palmira Cantó Picó, quien desde muy joven aprendió de su madre, Palmira Picó, los secretos de la pastelería turronera y el trato cercano que siempre ha caracterizado a nuestra casa.


Cuando los tradicionales puestos navideños de la Plaza Mayor comenzaron a desaparecer con la llegada de las grandes superficies, decidimos regresar a la provincia de Alicante. Allí continuamos nuestro camino participando en ferias y mercados, manteniendo el contacto directo con quienes buscaban un turrón elaborado como los de antes.
Fue también en esa época cuando Palmira Cantó contrajo matrimonio con Sebastián Llinares, maestro turronero y heladero. Con él se unieron en una misma familia dos de los oficios más arraigados de Jijona: la elaboración del turrón y la tradición heladera. Desde entonces, cada generación ha aportado su trabajo, su experiencia y su ilusión para mantener vivo este legado familiar.
Somos la 5ª generación
Hoy somos la quinta generación dedicada a este oficio. Para nosotros, hacer turrón no es simplemente una profesión; es una forma de entender la vida. Es honrar el trabajo de quienes nos precedieron y seguir compartiendo, cada Navidad, el auténtico sabor de Jijona.
En Turrones Palmira no nos dejamos llevar por modas ni por tendencias pasajeras. Seguimos fieles a una forma de elaborar el turrón basada en la paciencia, el respeto por la tradición y la selección de materias primas de la más alta calidad. Porque creemos que un buen turrón no necesita reinventarse: necesita hacerse bien.

Detrás de cada barra de Turrones Palmira hay más de 150 años de historia, cinco generaciones dedicadas a un mismo oficio y el compromiso de seguir haciendo las cosas como siempre hemos creído que deben hacerse: con las mejores materias primas, paciencia, honestidad y el auténtico sabor de Jijona.